Texto: Soledad Evans
Fotografías: Gentileza Mariela Morán
Desde los 8 años que sueña con las pasarelas. Lo que más ama en la vida es que la miren, ser el centro de atención. Trabajar en modelaje es concretar un sueño para Mariela Morán.
A primera vista llama la atención de todas maneras. Su belleza de rasgos, que no parecen chilenos, sino más bien orientales, atraen desde el comienzo. Su madurez para conversar sobre planes a futuro y su desplante para moverse dan la sensación de una mujer adulta. Sin embargo, recién va a cumplir 16 años.
Mariela cuenta que desde que era pequeña su madre, fiel compañera, la ayudó a entrar al mundo de la moda. Juntas llegaron a varias agencias que sólo buscaban dinero, hasta que un día cayó en sus manos el número de teléfono de una persona de Elite Model. Pero tampoco fue fácil. No es llegar y llamar para entrar a desfilar con las mejores. Sin embargo, la principal característica de Mariela es la perseverancia y, a pesar de la falta de interés, logró concertar una cita, asegurándoles que no se equivocarían. Cuando ellos la vieron supieron que tenía razón. De inmediato fue la elegida para participar en el Concurso Elite Model Look 2005. Entre quince niñas fue la ganadora. Así fue seleccionada para ir a concursar a República Dominicana, en donde le fue muy bien y logró hacer muchos contactos que le servirán más adelante.
Es una niña muy natural, tranquila, preocupada de su familia y muy apegada a su vida anterior a las pasarelas. Si bien ya tiene conocidos dentro del mundo de los modelos, cuando su mamá le da un respiro en sus actividades “profesionales”, prefiere ir a casa de sus amigos de siempre, que nada tienen que ver con las luces y los flashes.
Impresiona la claridad e independencia con la que se expresa sobre el futuro que tiene planeado para sí misma. Luego de ser “descubierta”, se transformó rápidamente en la favorita de la nueva camada de diseñadores. Será rostro de cada una de las nuevas colecciones y eso la pone feliz, porque es gente que está recién surgiendo, al igual que ella.
También se relaciona con gente ya consagrada en las pasarelas nacionales, como Pilar Jarpa, a quien rescata como una de las amigas que valen la pena dentro del ambiente. Además, es una de las favoritas de Rubén Campos y fue el quien la invitó al Fashion Week de Nueva York el próximo verano, lo que la tiene muy ilusionada, pero a la vez con todas las antenitas bien alertas, sabiendo que es un gran momento para hacer más contactos y concretar su plan de quedarse allá trabajando por un par de meses, después de este desfile. Es más, ya está haciendo amistades y redes de trabajo para esa ocasión.
En su agenda está también China. Luego de Nueva York, su plan es irse a trabajar allá, porque muchas personas le han dicho que gracias a sus rasgos tiene muchas posibilidades de triunfar y de obtener un lugar destacado dentro de la moda oriental.
No quiere desaprovechar ninguna oportunidad. Se da cuenta que la vida le está cumpliendo muy rápidamente todos sus anhelos y no quiere perder eso, no quiere dejar de subirse a su “templo”, la pasarela.
Muy apegada a Dios, siempre piensa en él antes de dar el primer paso en un desfile, pero una vez que ve la multitud poniendo sus ojos sobre ella, olvida los nervios y se desliza como pez en el agua. Es su ambiente y en el brillo de sus ojos se nota su pasión.
Confía en que sus sueños sigan concretándose, pero es firme en recalcar que tiene los pies sobre la tierra, siempre pensando en lo que puede venir más adelante. Bien planificada y ordenada. Una modelo de alto nivel, sin lugar a dudas.
A primera vista llama la atención de todas maneras. Su belleza de rasgos, que no parecen chilenos, sino más bien orientales, atraen desde el comienzo. Su madurez para conversar sobre planes a futuro y su desplante para moverse dan la sensación de una mujer adulta. Sin embargo, recién va a cumplir 16 años.
Mariela cuenta que desde que era pequeña su madre, fiel compañera, la ayudó a entrar al mundo de la moda. Juntas llegaron a varias agencias que sólo buscaban dinero, hasta que un día cayó en sus manos el número de teléfono de una persona de Elite Model. Pero tampoco fue fácil. No es llegar y llamar para entrar a desfilar con las mejores. Sin embargo, la principal característica de Mariela es la perseverancia y, a pesar de la falta de interés, logró concertar una cita, asegurándoles que no se equivocarían. Cuando ellos la vieron supieron que tenía razón. De inmediato fue la elegida para participar en el Concurso Elite Model Look 2005. Entre quince niñas fue la ganadora. Así fue seleccionada para ir a concursar a República Dominicana, en donde le fue muy bien y logró hacer muchos contactos que le servirán más adelante.
Es una niña muy natural, tranquila, preocupada de su familia y muy apegada a su vida anterior a las pasarelas. Si bien ya tiene conocidos dentro del mundo de los modelos, cuando su mamá le da un respiro en sus actividades “profesionales”, prefiere ir a casa de sus amigos de siempre, que nada tienen que ver con las luces y los flashes.
Impresiona la claridad e independencia con la que se expresa sobre el futuro que tiene planeado para sí misma. Luego de ser “descubierta”, se transformó rápidamente en la favorita de la nueva camada de diseñadores. Será rostro de cada una de las nuevas colecciones y eso la pone feliz, porque es gente que está recién surgiendo, al igual que ella.
También se relaciona con gente ya consagrada en las pasarelas nacionales, como Pilar Jarpa, a quien rescata como una de las amigas que valen la pena dentro del ambiente. Además, es una de las favoritas de Rubén Campos y fue el quien la invitó al Fashion Week de Nueva York el próximo verano, lo que la tiene muy ilusionada, pero a la vez con todas las antenitas bien alertas, sabiendo que es un gran momento para hacer más contactos y concretar su plan de quedarse allá trabajando por un par de meses, después de este desfile. Es más, ya está haciendo amistades y redes de trabajo para esa ocasión.
En su agenda está también China. Luego de Nueva York, su plan es irse a trabajar allá, porque muchas personas le han dicho que gracias a sus rasgos tiene muchas posibilidades de triunfar y de obtener un lugar destacado dentro de la moda oriental.
No quiere desaprovechar ninguna oportunidad. Se da cuenta que la vida le está cumpliendo muy rápidamente todos sus anhelos y no quiere perder eso, no quiere dejar de subirse a su “templo”, la pasarela.
Muy apegada a Dios, siempre piensa en él antes de dar el primer paso en un desfile, pero una vez que ve la multitud poniendo sus ojos sobre ella, olvida los nervios y se desliza como pez en el agua. Es su ambiente y en el brillo de sus ojos se nota su pasión.
Confía en que sus sueños sigan concretándose, pero es firme en recalcar que tiene los pies sobre la tierra, siempre pensando en lo que puede venir más adelante. Bien planificada y ordenada. Una modelo de alto nivel, sin lugar a dudas.
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