
Texto: Soledad Evans
Fotografías: Felipe Cantillana
Javiera Díaz De Valdés es una de esas actrices nuevas que no se quedan quietas, que siempre buscan hacer algo nuevo, pero novedoso a la vez.
La nueva generación de actores jóvenes está en todas. Se mantienen pendientes de lo que se está haciendo y se mueven para no dejar de participar o generar nuevos proyectos. Este año ha habido una gran cantidad de nuevos temas tanto en cine como en teatro, que es donde nos encontramos con más caras nuevas. Las ideas innovadoras los atraen y sus talentos les entregan el respaldo del público.
Durante el 2005 ella dio vida a uno de los personajes más atractivos de la teleserie de Canal 13 Gatas y Tuercas: Europa, una joven de mucha personalidad, llena de energía, incluso avasalladora; una adolescente impetuosa que no tiene mucho que ver con la actriz que la representaba. Javiera Díaz De Valdés es justamente todo lo contrario.
Delgada, suave y de una belleza innegable, Javiera se mueve con la mirada hacia abajo, esperando que nadie note quién es.
¿Hablamos de la misma Javiera? Claro. Es que uno se ha acostumbrado a verla en roles muy llamativos, como la chica de la lavadora en Sexo Con Amor o una estudiante de los años ’80 en Se Arrienda, pero en vivo y en directo es de esas chicas que bajan la vista al hablar, que miran hacia el lado cuando les conversas, hasta que se siente más cómoda y saca su voz y te cuenta todos sus proyectos.
Cuando era chica y vivía en España, tenía más personalidad, hacía presentaciones en las reuniones familiares y todo lo típico de una actriz en potencia. Pero cuando se vinieron a Chile, tuvo compañeros de colegio que lograron desarrollar su inseguridad y sacar a la luz toda su introspección. No es que haya quedado traumada, sólo tuvo que esconder su ímpetu y dejarlo en un cajón. Descansó por un tiempo hasta que terminó el colegio y empezó a ver qué estudiar. Sin pensarlo mucho, porque señala que así toma la mayoría de sus decisiones, entró a Teatro.
Si bien es tímida, tiene sus ideas muy claras y sabe cuándo hacerlas valer y levantar la voz. Al momento de entrar a estudiar, tenía claro que lo primero era superar su timidez y luego entrar a la Academia que ella quería.
Así lo hizo. Y así fue como en dos años de estudio en el DUOC, llegó a sentirse bien sobre el escenario. Venció todos sus miedos frente al público y se cambió a la Academia de Fernando González.
Tiene sólo 24 años y la fama la saluda cariñosamente, la llena de desafíos que ella recibe con una sonrisa y con toda la pasión que la actuación le provoca. Durante el 2005 estuvo en la cartelera teatral con Mi Madre (poniendo en escena la obra poética de Baudelaire), y este año está con su agenda llena de proyectos. Ama la escena actual. Le fascina estar dentro de la generación de creadores nuevos y poder ayudarse entre amigos y hacer que pasen cosas interesantes, novedosas.
Su 2006 se viene sobrecargado. La primera semana de abril empezó a filmar su rol en Malta con Huevo, la película de Cristóbal Valderrama que tiene el respaldo de Alberto Fuguet en la producción y que espera estrenarse el próximo año. En ella, Javiera es una polola infiel que se junta con un Diego Muñoz adicto a la malta con huevo (por sus ya míticas capacidades para superar las resacas).
Si bien el rodaje de una cinta chilena implica mucha exigencia de tiempo, la delicada Javiera se las arregla para continuar con sus ensayos de KISE, una obra a la que le tiene mucho cariño, ya que comparte el escenario con uno de sus amigos de infancia, Diego Casanueva. La obra es de otro amigo, Diego Muñiz, quien se preocupó de escribir la obra en base a Javiera y Diego. Todo se desarrolla en un cabaret abandonado que descubrieron juntos y que han ido adecuando especialmente para este montaje, a través de elementos que los tres han ido eligiendo y con los que la obra se ha ido modificando constantemente. Por el momento sólo mencionan que se trata de la relación entre un escritor bohemio y una mesera. Es una obra muy íntima, con parlamentos y personajes que deben desarrollarse con mucho trabajo, para llegar a transmitir la idea profunda que tienen en mente. Será estrenada la primera semana de mayo y la idea es trasladar a los espectadores hasta la realidad de estos personajes, llevarlos hasta un cabaret de verdad abandonado y contar sus problemas.
Pero claro, sería una exageración decir que con dos proyectos Javiera tiene el año programado. Claramente no es lo único. Esta chica que toma decisiones sin pensarlas demasiado, que afirma no tener favoritos en ningún tema, tiene más cosas anotadas en sus tareas de aquí a diciembre. El 3 de agosto estrena “La Señorita Julia”, de August Strindberg y a mitad de año comienza con las grabaciones de la teleserie del segundo semestre para Canal 13.
No le interesa ser conocida ni estar siempre en pantalla. No se engrupe con la fama televisiva. Sólo piensa en hacer lo que le gusta y aprovechar todas las oportunidades que se le presentan en lo que más ama hacer: actuar.
La nueva generación de actores jóvenes está en todas. Se mantienen pendientes de lo que se está haciendo y se mueven para no dejar de participar o generar nuevos proyectos. Este año ha habido una gran cantidad de nuevos temas tanto en cine como en teatro, que es donde nos encontramos con más caras nuevas. Las ideas innovadoras los atraen y sus talentos les entregan el respaldo del público.
Durante el 2005 ella dio vida a uno de los personajes más atractivos de la teleserie de Canal 13 Gatas y Tuercas: Europa, una joven de mucha personalidad, llena de energía, incluso avasalladora; una adolescente impetuosa que no tiene mucho que ver con la actriz que la representaba. Javiera Díaz De Valdés es justamente todo lo contrario.
Delgada, suave y de una belleza innegable, Javiera se mueve con la mirada hacia abajo, esperando que nadie note quién es.
¿Hablamos de la misma Javiera? Claro. Es que uno se ha acostumbrado a verla en roles muy llamativos, como la chica de la lavadora en Sexo Con Amor o una estudiante de los años ’80 en Se Arrienda, pero en vivo y en directo es de esas chicas que bajan la vista al hablar, que miran hacia el lado cuando les conversas, hasta que se siente más cómoda y saca su voz y te cuenta todos sus proyectos.
Cuando era chica y vivía en España, tenía más personalidad, hacía presentaciones en las reuniones familiares y todo lo típico de una actriz en potencia. Pero cuando se vinieron a Chile, tuvo compañeros de colegio que lograron desarrollar su inseguridad y sacar a la luz toda su introspección. No es que haya quedado traumada, sólo tuvo que esconder su ímpetu y dejarlo en un cajón. Descansó por un tiempo hasta que terminó el colegio y empezó a ver qué estudiar. Sin pensarlo mucho, porque señala que así toma la mayoría de sus decisiones, entró a Teatro.
Si bien es tímida, tiene sus ideas muy claras y sabe cuándo hacerlas valer y levantar la voz. Al momento de entrar a estudiar, tenía claro que lo primero era superar su timidez y luego entrar a la Academia que ella quería.
Así lo hizo. Y así fue como en dos años de estudio en el DUOC, llegó a sentirse bien sobre el escenario. Venció todos sus miedos frente al público y se cambió a la Academia de Fernando González.
Tiene sólo 24 años y la fama la saluda cariñosamente, la llena de desafíos que ella recibe con una sonrisa y con toda la pasión que la actuación le provoca. Durante el 2005 estuvo en la cartelera teatral con Mi Madre (poniendo en escena la obra poética de Baudelaire), y este año está con su agenda llena de proyectos. Ama la escena actual. Le fascina estar dentro de la generación de creadores nuevos y poder ayudarse entre amigos y hacer que pasen cosas interesantes, novedosas.
Su 2006 se viene sobrecargado. La primera semana de abril empezó a filmar su rol en Malta con Huevo, la película de Cristóbal Valderrama que tiene el respaldo de Alberto Fuguet en la producción y que espera estrenarse el próximo año. En ella, Javiera es una polola infiel que se junta con un Diego Muñoz adicto a la malta con huevo (por sus ya míticas capacidades para superar las resacas).
Si bien el rodaje de una cinta chilena implica mucha exigencia de tiempo, la delicada Javiera se las arregla para continuar con sus ensayos de KISE, una obra a la que le tiene mucho cariño, ya que comparte el escenario con uno de sus amigos de infancia, Diego Casanueva. La obra es de otro amigo, Diego Muñiz, quien se preocupó de escribir la obra en base a Javiera y Diego. Todo se desarrolla en un cabaret abandonado que descubrieron juntos y que han ido adecuando especialmente para este montaje, a través de elementos que los tres han ido eligiendo y con los que la obra se ha ido modificando constantemente. Por el momento sólo mencionan que se trata de la relación entre un escritor bohemio y una mesera. Es una obra muy íntima, con parlamentos y personajes que deben desarrollarse con mucho trabajo, para llegar a transmitir la idea profunda que tienen en mente. Será estrenada la primera semana de mayo y la idea es trasladar a los espectadores hasta la realidad de estos personajes, llevarlos hasta un cabaret de verdad abandonado y contar sus problemas.
Pero claro, sería una exageración decir que con dos proyectos Javiera tiene el año programado. Claramente no es lo único. Esta chica que toma decisiones sin pensarlas demasiado, que afirma no tener favoritos en ningún tema, tiene más cosas anotadas en sus tareas de aquí a diciembre. El 3 de agosto estrena “La Señorita Julia”, de August Strindberg y a mitad de año comienza con las grabaciones de la teleserie del segundo semestre para Canal 13.
No le interesa ser conocida ni estar siempre en pantalla. No se engrupe con la fama televisiva. Sólo piensa en hacer lo que le gusta y aprovechar todas las oportunidades que se le presentan en lo que más ama hacer: actuar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario