jueves, diciembre 21, 2006

Javiera Díaz de Valdés, Se Guarda Lo Mejor


Texto: Soledad Evans
Fotografías: Felipe Cantillana

Javiera Díaz De Valdés es una de esas actrices nuevas que no se quedan quietas, que siempre buscan hacer algo nuevo, pero novedoso a la vez.
La nueva generación de actores jóvenes está en todas. Se mantienen pendientes de lo que se está haciendo y se mueven para no dejar de participar o generar nuevos proyectos. Este año ha habido una gran cantidad de nuevos temas tanto en cine como en teatro, que es donde nos encontramos con más caras nuevas. Las ideas innovadoras los atraen y sus talentos les entregan el respaldo del público.
Durante el 2005 ella dio vida a uno de los personajes más atractivos de la teleserie de Canal 13 Gatas y Tuercas: Europa, una joven de mucha personalidad, llena de energía, incluso avasalladora; una adolescente impetuosa que no tiene mucho que ver con la actriz que la representaba. Javiera Díaz De Valdés es justamente todo lo contrario.
Delgada, suave y de una belleza innegable, Javiera se mueve con la mirada hacia abajo, esperando que nadie note quién es.
¿Hablamos de la misma Javiera? Claro. Es que uno se ha acostumbrado a verla en roles muy llamativos, como la chica de la lavadora en Sexo Con Amor o una estudiante de los años ’80 en Se Arrienda, pero en vivo y en directo es de esas chicas que bajan la vista al hablar, que miran hacia el lado cuando les conversas, hasta que se siente más cómoda y saca su voz y te cuenta todos sus proyectos.
Cuando era chica y vivía en España, tenía más personalidad, hacía presentaciones en las reuniones familiares y todo lo típico de una actriz en potencia. Pero cuando se vinieron a Chile, tuvo compañeros de colegio que lograron desarrollar su inseguridad y sacar a la luz toda su introspección. No es que haya quedado traumada, sólo tuvo que esconder su ímpetu y dejarlo en un cajón. Descansó por un tiempo hasta que terminó el colegio y empezó a ver qué estudiar. Sin pensarlo mucho, porque señala que así toma la mayoría de sus decisiones, entró a Teatro.
Si bien es tímida, tiene sus ideas muy claras y sabe cuándo hacerlas valer y levantar la voz. Al momento de entrar a estudiar, tenía claro que lo primero era superar su timidez y luego entrar a la Academia que ella quería.
Así lo hizo. Y así fue como en dos años de estudio en el DUOC, llegó a sentirse bien sobre el escenario. Venció todos sus miedos frente al público y se cambió a la Academia de Fernando González.
Tiene sólo 24 años y la fama la saluda cariñosamente, la llena de desafíos que ella recibe con una sonrisa y con toda la pasión que la actuación le provoca. Durante el 2005 estuvo en la cartelera teatral con Mi Madre (poniendo en escena la obra poética de Baudelaire), y este año está con su agenda llena de proyectos. Ama la escena actual. Le fascina estar dentro de la generación de creadores nuevos y poder ayudarse entre amigos y hacer que pasen cosas interesantes, novedosas.
Su 2006 se viene sobrecargado. La primera semana de abril empezó a filmar su rol en Malta con Huevo, la película de Cristóbal Valderrama que tiene el respaldo de Alberto Fuguet en la producción y que espera estrenarse el próximo año. En ella, Javiera es una polola infiel que se junta con un Diego Muñoz adicto a la malta con huevo (por sus ya míticas capacidades para superar las resacas).
Si bien el rodaje de una cinta chilena implica mucha exigencia de tiempo, la delicada Javiera se las arregla para continuar con sus ensayos de KISE, una obra a la que le tiene mucho cariño, ya que comparte el escenario con uno de sus amigos de infancia, Diego Casanueva. La obra es de otro amigo, Diego Muñiz, quien se preocupó de escribir la obra en base a Javiera y Diego. Todo se desarrolla en un cabaret abandonado que descubrieron juntos y que han ido adecuando especialmente para este montaje, a través de elementos que los tres han ido eligiendo y con los que la obra se ha ido modificando constantemente. Por el momento sólo mencionan que se trata de la relación entre un escritor bohemio y una mesera. Es una obra muy íntima, con parlamentos y personajes que deben desarrollarse con mucho trabajo, para llegar a transmitir la idea profunda que tienen en mente. Será estrenada la primera semana de mayo y la idea es trasladar a los espectadores hasta la realidad de estos personajes, llevarlos hasta un cabaret de verdad abandonado y contar sus problemas.
Pero claro, sería una exageración decir que con dos proyectos Javiera tiene el año programado. Claramente no es lo único. Esta chica que toma decisiones sin pensarlas demasiado, que afirma no tener favoritos en ningún tema, tiene más cosas anotadas en sus tareas de aquí a diciembre. El 3 de agosto estrena “La Señorita Julia”, de August Strindberg y a mitad de año comienza con las grabaciones de la teleserie del segundo semestre para Canal 13.
No le interesa ser conocida ni estar siempre en pantalla. No se engrupe con la fama televisiva. Sólo piensa en hacer lo que le gusta y aprovechar todas las oportunidades que se le presentan en lo que más ama hacer: actuar.

Isabel Felmer, Muñequita


Texto: Soledad Evans
Fotos: Gentileza Isabel Felmer

Isabel Felmer se ve una mujer delicada, casi frágil. Delgada, de colores claros en piel y pelo, de poca expresión. Pasiva y dócil. De voz suave y armónica. Se sienta a conversar al ritmo del bossa nova y todo combina perfectamente a su alrededor.
Esta diseñadora teatral de la Universidad de Chile tiene sólo 29 años, pero cuenta con un millón de historias. Es que siempre ha sabido moverse para llevar a cabo las cosas que le llaman la atención.
Cuando vio una obra de teatro, mientras estudiaba, se deslumbró con la capacidad que tenía el vestuario de intervenir el espacio, de usar colores y diseños para marcar diferencias en cuanto a la especialidad. Ése fue el clic que la hizo darse cuenta que la cosa plástica del diseño era lo que le llamaba la atención. Eso de que la ropa con solo estar ahí marcara una pauta y usara el metro cuadrado que le correspondía, la cautivó plenamente.
En el último año de carrera realizó un desfile en donde entraban a escena las actrices de a dos, con vestuarios llamativos, y el ensamble que se daba en la performance fue perfecto. “El conjunto era muy látex, de colores fuertes, futuristas, como toda la línea que armé en esa época”, recuerda.
Esos diseños los hizo bajo la influencia de lo abstracto y lo pop que llamaba su atención. Tanto así que armó el mismo concepto en su departamento, decorando unas blancas murallas con círculos de colores luminosos y otras con líneas de colores tan atractivos como los otros. Esto de su casa no se trata sólo de ser cool y tener una habitación con onda. No. Se trata de la coherencia de Isabel en sus jugadas maestras. Si ella está interesada en algo, se pone a investigar a full sobre eso. Se preocupa de saber todo lo referente a esa tendencia; va experimentando, creando, diseñando y mientras tanto, decora su departamento bajo el mismo concepto. Genera una sintonía en todo lo que hace y eso se nota, lo transmite.Esto muestra una vez más la prolijidad de Isabel. Para ella todo tiene un significado, todo es un detalle. Los años de arquitectura que estudió le dejaron marcado el concepto de neoplasticismo, en el sentido de equilibrio de sus composiciones. Ella lo adopta. Es prolija y cuidadosa para elegir sus colores, sus telas y cada una de las líneas que componen sus figurines.
De hecho, acaba de ganar el Décimo Tercer Encuentro de Moda Independiente con su colección de Muñequitas Universales, que tiene ese nombre porque está pensado en las mujeres, en rescatar el concepto de delicadeza y femineidad de todas. Para ella, cada mujer es una muñeca y al usar el diminutivo, rescata aún más la fragilidad de este género. Lo de universales va exclusivamente porque cada uno de los diseños rescata un conjunto de diferentes culturas, que si bien son distintas al analizarlas por separado, en el vestuario que ella creó armonizan a la perfección, tanto los detalles de mangas tailandesas, como los detalles romanos e hindúes.
Pero estas muñequitas no salen sólo de ese concepto, sino de todo lo que rodeaba a Isabel en ese momento de creación. Estaba absorta en un mundo artificial por sus inquietudes, relacionadas con el futurismo y la posible frialdad que podrían traer los androides al mundo en muchos años más. Leyendo Blade Runner y estando en el grupo Sonórica descubrió el mundo pop. Un día decidió salir a cantar con buzos de látex para probar. “Eso fue otra etapa, que me llevó a incorporar esos vestuarios que yo hacía a mi propio cuerpo, ponerlos en escena”, explica.
Luego se cambió al grupo Visiona, que toma su nombre de los encuentros relacionados con todo el concepto de retro-futurismo y allí también fue desarrollando sus inquietudes plásticas. En eso estaba cuando llegó a hacer su práctica al Teatro Municipal el año pasado. Ahí fue pasando por todos los talleres y aprendiendo cosas nuevas en cada uno. De hecho, la influencia del área de vestuario es lo que la llevó a descubrir nuevos elementos que fueron configurando las Muñequitas Universales, “porque el vestuario del teatro está lleno de detallitos y con mucho volumen, con cosas de distintas épocas de acuerdo al montaje que se está haciendo”, aclara.
Al terminar la práctica, se dedicó sólo a dibujar, a pensar en lo que quería lograr con la colección. Para ella lo primero es el boceto, ya que al tener la idea clara en el dibujo, le ayuda a concretar lo que pretende y a darse cuenta de todos los detalles que puede tener la prenda.
“No quería desarrollar una sola idea en la colección”, declara, y es por eso que cada una de las prendas tiene presencia individual y a la vez, genera la sensación de unidad necesaria para ser un conjunto.De que lo consiguió, lo consiguió, eso está claro. Es cosa de mirar los diseños. Si se les toma atención se encuentran pequeños detalles que cobran gran importancia a la hora de visualizar el conjunto. Sin embargo, esas prendas no están a la venta aún, ya que las quiere atesorar por un momento más.
Por ahora, nuestra muñequita deja las horas de dibujo para dedicarse a terminar su tesis, pero no se queda tranquila. Eso, jamás. Está trabajando en un proyecto con su amigo poeta Gustavo Barrera, para diseñar las páginas de los libros que él presentará en marzo. También estará ensayando su voz con Visiona y probablemente, si vamos a una de sus tocatas, nos encontremos con buenos vestuarios en escena, conformando una performance al más puro estilo Felmer. Veremos.

Mariela Morán, Little Wonder


Texto: Soledad Evans
Fotografías: Gentileza Mariela Morán

Desde los 8 años que sueña con las pasarelas. Lo que más ama en la vida es que la miren, ser el centro de atención. Trabajar en modelaje es concretar un sueño para Mariela Morán.
A primera vista llama la atención de todas maneras. Su belleza de rasgos, que no parecen chilenos, sino más bien orientales, atraen desde el comienzo. Su madurez para conversar sobre planes a futuro y su desplante para moverse dan la sensación de una mujer adulta. Sin embargo, recién va a cumplir 16 años.
Mariela cuenta que desde que era pequeña su madre, fiel compañera, la ayudó a entrar al mundo de la moda. Juntas llegaron a varias agencias que sólo buscaban dinero, hasta que un día cayó en sus manos el número de teléfono de una persona de Elite Model. Pero tampoco fue fácil. No es llegar y llamar para entrar a desfilar con las mejores. Sin embargo, la principal característica de Mariela es la perseverancia y, a pesar de la falta de interés, logró concertar una cita, asegurándoles que no se equivocarían. Cuando ellos la vieron supieron que tenía razón. De inmediato fue la elegida para participar en el Concurso Elite Model Look 2005. Entre quince niñas fue la ganadora. Así fue seleccionada para ir a concursar a República Dominicana, en donde le fue muy bien y logró hacer muchos contactos que le servirán más adelante.
Es una niña muy natural, tranquila, preocupada de su familia y muy apegada a su vida anterior a las pasarelas. Si bien ya tiene conocidos dentro del mundo de los modelos, cuando su mamá le da un respiro en sus actividades “profesionales”, prefiere ir a casa de sus amigos de siempre, que nada tienen que ver con las luces y los flashes.
Impresiona la claridad e independencia con la que se expresa sobre el futuro que tiene planeado para sí misma. Luego de ser “descubierta”, se transformó rápidamente en la favorita de la nueva camada de diseñadores. Será rostro de cada una de las nuevas colecciones y eso la pone feliz, porque es gente que está recién surgiendo, al igual que ella.
También se relaciona con gente ya consagrada en las pasarelas nacionales, como Pilar Jarpa, a quien rescata como una de las amigas que valen la pena dentro del ambiente. Además, es una de las favoritas de Rubén Campos y fue el quien la invitó al Fashion Week de Nueva York el próximo verano, lo que la tiene muy ilusionada, pero a la vez con todas las antenitas bien alertas, sabiendo que es un gran momento para hacer más contactos y concretar su plan de quedarse allá trabajando por un par de meses, después de este desfile. Es más, ya está haciendo amistades y redes de trabajo para esa ocasión.
En su agenda está también China. Luego de Nueva York, su plan es irse a trabajar allá, porque muchas personas le han dicho que gracias a sus rasgos tiene muchas posibilidades de triunfar y de obtener un lugar destacado dentro de la moda oriental.
No quiere desaprovechar ninguna oportunidad. Se da cuenta que la vida le está cumpliendo muy rápidamente todos sus anhelos y no quiere perder eso, no quiere dejar de subirse a su “templo”, la pasarela.
Muy apegada a Dios, siempre piensa en él antes de dar el primer paso en un desfile, pero una vez que ve la multitud poniendo sus ojos sobre ella, olvida los nervios y se desliza como pez en el agua. Es su ambiente y en el brillo de sus ojos se nota su pasión.
Confía en que sus sueños sigan concretándose, pero es firme en recalcar que tiene los pies sobre la tierra, siempre pensando en lo que puede venir más adelante. Bien planificada y ordenada. Una modelo de alto nivel, sin lugar a dudas.