sábado, septiembre 25, 2004

hi fi

Una de las cosas que siempre me ha gustado demasiado ha sido la música
Como que no lo puedo evitar y consigo toda la que puedo, aun si no me gustan tanto las bandas específicamente o si las conozco o no. Es como una adicción.
Me encanta poner ritmo a las cosas cotidianas,
Me encanta hacer algo así como una banda sonora de cada día
Siento que la vida no puede ser sólo ruidos de motores, gritos, bocinas, alarmas, celulares, ronquidos, pitos, flautas. Tiene que tener una armonía. Tiene que ser algo que la alegre y le de un sentido, aunque sea uno triste, melancólico. Tiene que tener un sentido. Eso es todo.

Enchufarme a mi discman es cosa de cada vez que salgo a la calle
Elegir el disco para cada día depende de muchas circunstancias. De dónde iré, con quién estaré, cómo iré. Es por ello que existen discos para cada recorrido algunos días. No puedo ir escuchando lo mismo hacia el cementerio que hacia Valpo. Son cosas diferentes y necesitan melodías distintas también.

Por esa costumbre o vicio es que siempre tengo recuerdos como filmados.
Las canciones me traen recuerdos como de películas.
Imágenes sonoras se manifiestan en mi mente cada vez que suena alguna canción especial.
Empieza la melodía y aparece la historia mentalmente. Con la historia vienen también, las sensaciones, los sentimientos, los afectos, los odios, los dolores y las alegrías inmensas. Todo viene con acordes.

Strauss le pone play a la película de mis mejores recuerdos de infancia.
Tortoise a lindas personas que no están y sacan lágrimas a lindas personas que se quedaron.
Os Mutantes al mejor verano en el Consistorial con un grupo inolvidable y alejado.
SportFreunde Stiller, al paseo por Europa.
Erasure, a aventuras en autos sin techo.
Los Enanitos Verdes a cosas olvidables.
Camilo Sesto a bellos momentos con personas que murieron en mis recuerdos.
Así puedo seguir con muchas.
Pero no, a veces hay que detenerse cuando el corazón se sale a escribir.

Stop

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