miércoles, octubre 20, 2004

así es la cosa

me gusta caminar y sentir la música en mis oídos
me gusta cantar y escuchar a la gente
amo escuchar a mis amigos
amo estar para ayudar
amo el ruido del mar y sus olas
amo oír al viento silbar
me molesta la mentira
me molesta las miradas de desconfianza
me molesta la intriga
odio los gritos
odio las descalificaciones
odio las traiciones, por pequeñas que sean
odio los golpes, aunque sean verbales. Más aún cuando son verbales

domingo, octubre 10, 2004

Perrita Choca

Ella es preciosa.
Ella es dulce.
Ella sonríe con facilidad y belleza.
Ella es delicada y espontánea.
Es adulta y niña a la vez.
Dice "Bacán" y es niña. Dice "Vicente" o "Amanda" y es madre.
Habla de "Carlos" y es mujer.
La conocí junto al mar y la quise. Su voz iluminó importantes momentos e inolvidables noches.
Poco a poco se abrió y yo también; conversamos; sentimos. Lo pasamos la raja y lo recordamos juntas.
Me encantó escucharla, leerla y caminar con ella sintiendo el mar, siguiendo sus pasos entre las rocas.
Luego de eso, siempre atinó a entrar en mi espacio cuando necesitaba de su buena vibra. Siempre estuvo cuando quería un abrazo. Creo que no lo supo, pero estuvo ahí y la amé por eso. No se lo dije, pero lo escribo.
Estuvo justo ahí para frenar mis lágrimas.
Para darme el abrazo de buena energía cuando estaba siendo el blanco de energías negativas.
Para abrazarme e introducirme en ese olor de paz. Ese olor que es ella, que es su aura transformada en su dulce aroma.
Que es inigualable.
Inigualable y única.
Inigualable y única como ella.
La Claudia

sábado, octubre 02, 2004

gris como el día

hace un rato me encontré con Juan Pablo, quien ha sido un tremendo wonderwall en mis últimos tiempos y me preguntó cómo estaba. Me preguntó mientras me abrazaba y yo miraba el cielo. Mi respuesta surgió inmediata: como el día. Él notó mis ojos vidriosos y me dijo: gris? no le gustó. Él me quiere y siento su cariño y su apoyo cada vez que lo necesito. Hoy también me entregó su buena energía en un par de segundos. Gracias JP.
Pero es cierto, ahora estoy así como hipersensible, con mucha pena. Ha sido un día muy fuerte. Fuerte en emociones. No todos los días te miran con desconfianza las personas que tenías como amigas, que cuidaste siempre y a pesar de todo, creen en que tú eres quien las traiciona. No todos los días una de las personas que más quieres dentro de tu equipo, te dice que no hay ningún lazo de amistad entre ustedes. Esa persona a la cual recurrías para pedir consejos, para conversar con confianza, viene y te dice ESO!!!! Me hizo pésimo, me dio pena. Me cagó la onda.
No quiero tener más desilusiones y cuando menos las quiero, aparecen.
Me cuesta mirar para el lado y dejar de lado esta tristeza, pero lo estoy tratando de hacer y justo llegó una de las bellas personas que entraron hace pocos días a mi vida. Fue justo en el instante en que más necesitaba sentir su olor. Luego, justo cuando me sentía sin una buena vibra, apareció la persona que me dio un abrazo de buena onda y pura energía positiva que me levantó y sacó un poco de lo malo.
Luego, me porté como una mujer adulta y fui a buscar apoyo, lo encontré. También encontré risas y alegrías. Fue rico. Lo otro sigue doliendo, pero de a poquito dolerá menos. Me he recuperado de desilusiones peores y estoy bien parada. Esto también tendrá que pasar. Tengo mucha confianza en eso. Hay que mirar hacia donde está el sol. Hay que buscar esos abrazos de la mejor vibra, pero la que tiene más vibra no lo encuentro acá. Lo espero con ansias. Eso sí sé que llegará y me hará muy feliz. Y saldrá el sol. De nuevo.

martes, septiembre 28, 2004

domingo, septiembre 26, 2004

Traición

Toda la vida me han enseñado a ser buena persona, a seguir el ejemplo de Jesucristo y poner la otra mejilla, a no ser rencorosa, a pensar siempre que la gente actúa con buenas intenciones y a veces sólo se equivoca. Tengo mi cabeza adecuada a pensar de esa manera y mis sentimientos moldeados con esas bellas intenciones. Paso por ingenua?? Sí, por supuesto. Pero ahora tengo pena mezclada con rabia. Me traicionaron en mala onda. O siento que lo hicieron. No sé si es sólo el acto o es más lo que siento. No sé si lo pensaron. No sé si solamente siento que hubo traición.
Me imagino que si uno siente que le clavan un puñal por la espalda es porque es traición ¿o no? ¿Basta sólo con sentirlo? Hoy está nublado y aparecen en mi campo visual las personas que me producen esta sensación y me hace sentir mal. Como tonta por entregar confianza a quien no merece. Como ingenua por no darme cuenta de los planes de otras personas. Siento rabia profunda por ser ambas. Por verme con esas características sin haberme dado cuenta.
A pesar de todo, siempre tiendo a pensar que no hubo mala intención, que en realidad no hubo mala onda, que sólo fueron las circunstancias de la vida, los caminos de la vida los que llevaron las cosas hasta donde están.
La rabia y la pena se mezclan porque los lobos se disfrazan de ovejas y las verdaderas ovejas se ponen demasiado mansas y se dejan manejar. Las culebras se arrastran, pero es sólo en apariencia porque su frialdad las hace ser traicioneras hasta consigo mismas. Su piel cambia de acuerdo a dónde están, de acuerdo a quien las toca. Quien las toca también debe cambiar su piel. Eso es lo que hay que hacer cada vez que a uno lo traicionan. Cambiar la piel.
Cuesta sacarse las cicatrices que dejan las experiencias malas. Pero las experiencias malas son las únicas que dejan enseñanzas imborrables. Sin llegar a ser traumas.
Pero igual a veces te vuelven a engañar.
Ser confiada, implica equivocarse.
Ser buena persona, implica pasar por tonta.
Poner la otra mejilla, implica que te caguen más de una vez.
Pensar que la gente actúa con buenas intenciones, me arregla un poco el ánimo.
Me ayudó a recuperarme de la traición – o la sensación de traición – pero me volvió a pasar. Creí en las sonrisas, en las buenas palabras de unos momentos, en las lágrimas compartidas, incluso. Por eso no alcancé a ver que me estaba sucediendo de nuevo. Esta vez dolió porque no pensé que volvería a pasar. Pero ésta es la última vez. Me he preocupado de recordar y recordar lo que pasó, cómo pasó y por qué pasó. No por rencor. No por masoquista. Sólo para aprender. Espero que esta vez me resulte. Ya no me quedan más mejillas.

sábado, septiembre 25, 2004

hi fi

Una de las cosas que siempre me ha gustado demasiado ha sido la música
Como que no lo puedo evitar y consigo toda la que puedo, aun si no me gustan tanto las bandas específicamente o si las conozco o no. Es como una adicción.
Me encanta poner ritmo a las cosas cotidianas,
Me encanta hacer algo así como una banda sonora de cada día
Siento que la vida no puede ser sólo ruidos de motores, gritos, bocinas, alarmas, celulares, ronquidos, pitos, flautas. Tiene que tener una armonía. Tiene que ser algo que la alegre y le de un sentido, aunque sea uno triste, melancólico. Tiene que tener un sentido. Eso es todo.

Enchufarme a mi discman es cosa de cada vez que salgo a la calle
Elegir el disco para cada día depende de muchas circunstancias. De dónde iré, con quién estaré, cómo iré. Es por ello que existen discos para cada recorrido algunos días. No puedo ir escuchando lo mismo hacia el cementerio que hacia Valpo. Son cosas diferentes y necesitan melodías distintas también.

Por esa costumbre o vicio es que siempre tengo recuerdos como filmados.
Las canciones me traen recuerdos como de películas.
Imágenes sonoras se manifiestan en mi mente cada vez que suena alguna canción especial.
Empieza la melodía y aparece la historia mentalmente. Con la historia vienen también, las sensaciones, los sentimientos, los afectos, los odios, los dolores y las alegrías inmensas. Todo viene con acordes.

Strauss le pone play a la película de mis mejores recuerdos de infancia.
Tortoise a lindas personas que no están y sacan lágrimas a lindas personas que se quedaron.
Os Mutantes al mejor verano en el Consistorial con un grupo inolvidable y alejado.
SportFreunde Stiller, al paseo por Europa.
Erasure, a aventuras en autos sin techo.
Los Enanitos Verdes a cosas olvidables.
Camilo Sesto a bellos momentos con personas que murieron en mis recuerdos.
Así puedo seguir con muchas.
Pero no, a veces hay que detenerse cuando el corazón se sale a escribir.

Stop

viernes, septiembre 24, 2004

Maine Prinzessin

hace un tiempo pude realizar un viaje que soñaba
me reencontré con mi mejor amiga: Carolina
nos conocimos hace muchos años y vivimos muchas experiencias juntas
fueron momentos difíciles algunos, otros no tanto
apendimos muchas cosas, así como a permanecer unidas para que nadie nos destruyera jamás
y no lo lograron. Estamos enteras, fuertes - al menos de aspecto - y tratamos de alcanzar la felicidad. A ratos lo logramos, otros no tanto. Pero estamos bien.
el año pasado pude trasladarme a su jardín de edelweises y bailar al ritmo de un fuerte verano.
Encontré a la niña que recordaba de la infancia y conversé con ella. Nos reconocimos y volvimos a ser amigas, confidentes. La seguí amando como hasta ahora lo había hecho a través de su recuerdo.
Pero con el paso de los días y el saludo del otoño, mis ojos fueron dándose cuenta que esa niña que dejé hace tiempo, ahora era una hermosa e íntegra mujer. La conocí, me hice amiga de ella y la amé.
Las vidas anteriores nos volvieron a juntar y volvieron a unir nuestras almas además.
Era la misma niña, disfrazada. Transparente y dulce. Con sus ojos azules llenos de amor para entregar a quien quiera recibirlo. Siempre con una sonrisa a flor de labios para dar y un abrazo para reconfortar. La seguí amando. Ella también seguía amándome a mí.
Esa mujer era la misma niña, pero a la vez una mujer. La segunda mujer que más amo después de Irene o igual que ella.
Al recordarla, la veo. Andando en su bicicleta. Corriendo entre los verdes prados. Besando a Carina. Apoyando a Christian. Veo sus ojos brillantes de bondad.
La admiro. Sí, la admiro. Y mucho. Cada vez más.
Amo conversar con ella. Amo escucharla. Amo sus consejos.
Al recordarla la veo. Pero también la extraño. Y la extraño mucho. Siento sus tristezas cuando las tiene y las alegrías que vive.
Ésa es Carolina, mi mejor amiga.
Ésa misma que está tan lejos, pero a la vez no tanto.
Los kilómetros en el corazón no existen y ella vive en el mío.


sábado, agosto 14, 2004

grandes momentos, grandes recuerdos

Somebody

I want somebody to share
Share the rest of my life
Share my innermost thoughts
Know my intimate details
Someone who’ll stand by my side
And give me support
And in return
She’ll get my support
She will listen to me
When I want to speak
About the world we live in
And life in general
Though my views may be wrong
They may even be pervertedS
he’ll hear me out
And won’t easily be converted
To my way of thinking
In fact she’ll often disagree
But at the end of it all
She will understand me
Aaaahhhhh....

I want somebody who cares
For me passionately
With every thought and with every breath
Someone who’ll help me see things
In a different light
All the things I detest I will almost like
I don’t want to be tied
To anyone’s strings
I’m carefully trying to steer clear of those things
But when I’m asleep
I want somebody
Who will put their arms around me
And kiss me tenderly
Though things like this
Make me sick
In a case like this
I’ll get away with it

Él

Lo conocí en invierno. En una noche negra de julio. Entre la lluvia copiosa apareció su rostro y sus ojos brillantes. Los vi con un brillo que me dijeron que algo muy especial tendrían para mí.
Debo confesar que me costó convencerme de aceptar su primera propuesta a ir a caminar entre las olas. Tenía miedo de entrar en el agua fría. En esas aguas que tantas veces se habían tornado torrentosas y me dejaban a la deriva. Mucho tiempo había pasado desde la última ocasión en que había aceptado ir a nadar acompañada y no me había resultado tan placentero. La soledad era mi nombre y la estaba aceptando. De repente apareció este delfín transparente que me invitaba a pasear en la resaca de arena. Por fin, acepté.
Miré sus ojos miel y me atreví a nadar con él. Me ofrecía confianza a toda prueba. Pero yo seguía dudando. Primero toqué el agua con temor. Luego fui metiéndome poco a poco hasta que me acostumbré a la temperatura. Se sentía tibio. Ya no se me enfriaban las manos con tanta facilidad como antes. Las carcajadas salían a borbotones. Pero esta vez venían desde mi alma. Mi corazón estaba feliz. Y lo sigue estando.
El agua ha pasado. El torrente ha crecido. El agua se ha puesto cada vez más transparente. Pero sigue cada vez más tibia. Ya no quiero salir de ella.
Recobré la confianza y la tengo a mi lado. Lo miro y lo veo con sus ojos brillantes todavía. Me sonríe y yo a él. Sonreímos. Bailamos. Cantamos. Somos felices. Cada vez más.
El agua marcó nuestro inicio y sigue en nuestras vidas, pero ya no es negra la noche. Ahora está iluminada. Las luces de esos bellos ojos son las que alumbran la sonrisa que tengo al verlo en mi memoria mientras escribo. Es fácil decir que encontré mi compañía, mi delfín y mi río. En los únicos en que soy feliz como nunca antes.